Manías Comunes
Manías Comunes
El amarillo.-
Pero como nuestra curiosidad, la General, necesita alimentarse de algo más que de las definiciones, éstos son algunos de los usos sociales más establecidos de la sociedad, algunos se remonta a cientos de años, como, por ejemplo, ese que es férreamente cumplido por la gente del mundo del teatro: el amarillo es nefasto para vestir…
La manía a este color no tienen nada que ver con la superstición que siempre lo ha rodeado: la tradición cristiana lo identificó con el color de azufre el infierno; en la edad media era el color con el que vestían los herejes y, en el mundo del periodismo se califica con este tono a la prensa que de forma los acontecimientos para despertar la polémica. Está claro que el amarillo no es un color muy querido (los toreros tampoco pista de este color).
Al dramaturgo y actor francés le fue diagnosticada en 1660 una grave enfermedad pulmonar crónica que, a pesar de continuos episodios de agudización y un evidente empeoramiento de su calidad de vida, nunca le impidió continuar con su vida profesional: dirigir su compañía, actuar, escribir… Tanto es así que trece años después del diagnóstico Moliére estrenó en el palacio real francés su última comedia, el enfermo imaginario. Además del autor, Moliére encarnaba al hipocondríaco Argán, protagonista de la comedia.
El 17 de febrero de 1673, después de tres días de exitosa representación, Moliére volvió a subirse al escenario para interpretar a Argán. Pero en mitad de la obra sufrió una hemorragia pulmonar que le causó la muerte esa misma noche, cuando sólo contaba 51 años. Es posible que todo esto no signifique nada respecto al color amarillo. Pero tiene un porqué: Moliére iba de amarillo cuando murió sobre las tablas. Desde entonces es un color maldito para las artes escénicas.
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